lunes, 2 de septiembre de 2013

Sobre el estado mundial de la agricultura y la alimentación. Un estudio de la FAO

La FAO en su informe sobre El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2013, sostiene que “la malnutrición impone costos económicos y sociales inaceptablemente altos a los países de todos los niveles de ingresos”.

Efectivamente, acciones a erradicar este problema deben enfocarse en la agricultura y en general en todo el sistema alimentario. La FAO estima que 868 millones de personas, el 12.5% de la población mundial, están subnutridas; asimismo, el 26% de los niños del mundo padecen retraso del crecimiento y 1400 millones de personas tienen sobrepeso, y de estas 500 millones son obesos.

Desde luego que esto tiene un impacto directo en la economía mundial: podría representar hasta un 5% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, equivalente a 3.5 billones de dólares americanos al año.

Las causas inmediatas de la malnutrición no son fáciles de identificar dada su complejidad y multidimensionalidad; la FAO cita la insuficiente disponibilidad de alimentos inocuos, variados y nutritivos o su ineficiente acceso, la falta de agua salubre, saneamiento y atención sanitaria y formas de alimentación infantil y dietas de los adultos inapropiadas.

La FAO considera que los sistemas alimentarios deben abarcar a todas las personas y procesos mediante los cuales se producen, elaboran y llevan hasta el consumidor los productos agrícolas, e incluye a los funcionarios públicos.

Compartimos con este estudio que las políticas de Estado relacionadas con los sistemas alimentarios deben considerar como objetivo prioritario la nutrición, y para ello deben establecerse no sólo las metas sino los indicadores que efectivamente midan los impactos de la productividad de alimentos y del sistema alimentario en el logro de una mejor nutrición de manera equitativa.

El incremento en la productividad por sí solo no puede con este gran objetivo, requiere de una concurrencia de esfuerzos institucionales, pero también del sector privado y social.


Se considera por la FAO que el incremento en la demanda alimentaria en las próximas décadas alcanzaría hasta un 60%, por lo que en conclusión, es necesaria una gobernanza de los sistemas alimentarios en todos los niveles para construir una visión común, respaldar políticas basadas en datos fehacientes y promover una coordinación y colaboración efectivas a través de medidas multisectoriales.

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