Invernaderos, rastros y silos,
el FIRCO por el campo entregaba,
manejando los subsidios,
a los campesinos ayudaba.
La parca envidiosa
su guadaña afilaba
¡ah la tan mañosa
al FIRCO asechaba¡
Rodó la cabeza de FIRCO,
pues la cisañera,
de golpe macizo,
puso fin a tan buena era.
Más no detuvo su encanto,
pues reparte feliz recursos
ahora en el camposanto.

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